En España, el domingo a mediodía tiene un nombre propio: la hora del vermut. No es solo una bebida. Es un momento del día, un acto social y una de las tradiciones gastronómicas más arraigadas de nuestra cultura. Y es, posiblemente, una de las cosas que más se echan de menos al cruzar el Atlántico.

Hay palabras que no se traducen como "Sobremesa", "Siesta" o "la hora del vermut". Podrías traducirlas, pero ninguna de las dos expresiones capta lo que realmente significa sentarse en una terraza un domingo a las 12, con un vermut rojo, unas aceitunas, una lata de berberechos y no tener prisa.

Qué es exactamente la hora del vermut

La hora del vermut es un momento social que ocurre los domingos (y cada vez más los sábados) entre las 12 y las 14 horas, justo antes de comer. Es el rato que se pasa en un bar o una terraza con amigos o familia, bebiendo vermut y picando algo ligero antes de la comida principal.

No es una comida. Es un ritual previo, un calentamiento social que prepara el cuerpo y la conversación para lo que viene después.

El vermut es una bebida aromatizada a base de vino, macerado con hierbas, especias y botánicos. Puede ser rojo (dulce, el más clásico en España), blanco (más seco) o rosado. Se sirve con hielo, una rodaja de naranja y a veces un sifón de agua con gas.

Cómo se hace una buena hora del vermut

La hora del vermut tiene una estructura no escrita pero universalmente respetada. Si alguna vez participas en una, esto es lo que puedes esperar.

  • El sitio. Puede ser un bar de barrio, una terraza en una plaza, un chiringuito o la casa de alguien. Lo importante es que sea un lugar donde no haya prisa.

  • La bebida. Vermut rojo de grifo, servido en un vaso corto con hielo y una rodaja de naranja. En los últimos años, el vermut artesanal ha explotado: marcas como Yzaguirre, Lustau, Padró, Petroni o Lacuesta han elevado el nivel. Pero el vermut de grifo del bar de toda la vida sigue siendo el rey.

  • El acompañamiento.El vermut nunca va solo. Se acompaña de lo que en España llamamos "picoteo": aceitunas (las gordal, las rellenas de anchoa, las aliñadas), banderillas (brochetas de pepinillo, aceituna, guindilla), patatas fritas, berberechos, mejillones en escabeche, anchoas, boquerones en vinagre, almendras fritas. Todo en pequeñas raciones, para compartir. Nada pesado. Lo justo para tener algo que llevarse a la boca entre conversación y conversación.

  • El tempo. La hora del vermut dura entre una y dos horas. A veces más. No se mete prisa ni se pide la cuenta hasta que alguien dice "bueno, vamos a comer". Empiezas con un vermut y acabas con dos, o con tres, o directamente te quedas a comer.

  • La compañía. La hora del vermut es social por definición. Ir solo a tomarte un vermut es legítimo (y tiene su encanto), pero lo habitual es ir con alguien. Amigos, familia, la pareja, los vecinos, los compañeros de trabajo.

Un poco de historia: de dónde viene la hora del vermut

El vermut llegó a España a finales del siglo XIX, importado de Italia y Francia. Se popularizó primero en Barcelona y Madrid, donde los bares empezaron a servirlo como aperitivo antes del almuerzo. Durante las primeras décadas del siglo XX, "ir a tomar el vermut" se convirtió en una tradición tan arraigada que el propio idioma se adaptó: en España se dice "hacer el vermut" como quien dice "dar un paseo".

La tradición sobrevivió a la guerra civil, al franquismo y a la transición, pero entró en declive en los años 80 y 90, cuando la cultura del cocktail y la cerveza industrial fueron desplazando al vermut a la categoría de "bebida de abuelos".

Y entonces, a principios de 2010, algo cambió. Una nueva generación de bartenders y productores artesanales rescató el vermut del olvido. Empezaron a aparecer vermuts de autor, vermuterías especializadas y cartas de vermut en restaurantes de alta cocina. El movimiento arrancó en Barcelona y Madrid y se extendió a toda España en pocos años.

Hoy, la hora del vermut está más viva que nunca. Hay vermuterías en cada barrio, festivales del vermut en casi cada ciudad, y una cultura del aperitivo que no para de crecer. Lo que durante décadas fue "cosa de viejos" se ha convertido en una de las tradiciones gastronómicas más celebradas del país.

Por qué los españoles echan tanto de menos la hora del vermut.

Cuando un español se va a vivir a Estados Unidos, la hora del vermut es una de las primeras cosas que desaparecen de su rutina.

No es solo por la bebida. En cualquier bar decente de Estados Unidos puedes pedir un vermut (aunque probablemente sea italiano). Lo que falta es el contexto entero: la terraza, el domingo sin planes, las aceitunas, la falta de prisa, la conversación que no tiene un objetivo. Eso no existe en la cultura americana del ocio, donde todo tiene horario, propósito y agenda.

El happy hour americano se parece en la forma (bebida + snack en un bar) pero es radicalmente distinto en el fondo. Es un evento después del trabajo, rápido, funcional, orientado a socializar con un objetivo (networking, ligar, desconectar). La hora del vermut española no tiene objetivo. Es un fin en sí mismo. Estás ahí porque estás ahí.

Esa diferencia, que suena abstracta, es la que hace que tantos españoles en Miami, Nueva York o Los Ángeles echen de menos una tradición que, cuando vivían en España, probablemente daban por sentada.

Cómo recrear la hora del vermut en EE.UU.

La buena noticia es que montar tu propia hora del vermut en casa o con amigos en Estados Unidos es perfectamente posible. No necesitas mucho, pero lo poco que necesitas debe ser lo correcto.

  • El vermut. Intenta encontrar vermut español (Yzaguirre, Lustau, Padró). Lo importante es que sea rojo, que esté frío y que lo sirvas con hielo y una rodaja de naranja. Nada de agitarlo con ginebra: esto no es un Negroni.

  • Las aceitunas. Imprescindibles. Si tienes acceso a un World Market, las aceitunas Espinaler rellenas de anchoa o las banderillas son la opción ideal. Si no, unas aceitunas gordal o manzanilla rellenas de pimiento de cualquier supermercado.

  • Las conservas. Abre una o dos latas de berberechos, mejillones en escabeche, sardinas, anchoas. Las marcas Ortiz, Matiz o Espinaler que puedes encontrar en World Market o en tiendas especializadas son las que mejor funcionan.

  • Los frutos secos. Unas almendras fritas con sal por ejemplo. Si encuentras las de Salysol (también en World Market, $6,87 el pack de 3 latas), tienes las de toda la vida. Si no, unas almendras Marcona de Trader Joe's funcionan bien.

  • Las patatas. Un bol de patatas fritas. Si son Torres Selecta (jamón ibérico o pimentón de la Vera), mejor. Si no, cualquier patata frita decente. El estándar de la hora del vermut no es gourmet: es cómodo.

  • El ambiente. Terraza si es posible. Si no, la mesa de la cocina. Música de fondo opcional pero nunca alta. Nada de televisión (excepto si juega España, en cuyo caso se permite). El domingo a mediodía es el momento ideal, pero cualquier sábado funciona.

  • La regla de oro. No mirar el reloj. Si empiezas a pensar "debería estar haciendo otra cosa", es que no lo estás disfrutando. La hora del vermut es un ejercicio de presencia. Estás aquí, con esta gente, con esta aceituna, con este vaso. No hay ningún otro sitio donde debas estar.

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Más que una moda: un acto de resistencia cultural

La hora del vermut ha vuelto con fuerza en España no por casualidad. En un mundo donde todo se acelera, donde las comidas se hacen en el escritorio, donde el almuerzo dura 30 minutos y la cena se pide por una app, dedicar dos horas de un domingo a no hacer nada productivo —a estar con gente, comer despacio, beber algo que no busca emborracharte sino acompañarte— es casi un acto de resistencia.

Para los españoles que vivimos fuera, recrear esa tradición es también una forma de mantener viva una parte de nuestra identidad.

En La Plaza creemos que la hora del vermut es uno de los mejores embajadores de la gastronomía española en el mundo. No porque sea sofisticada, sino porque es auténtica, accesible y social. Es todo lo que la gastronomía española tiene de especial condensado en un rato de domingo con un vaso en la mano.

Dónde encontrar producto para tu vermut en EE.UU.

Si quieres montar tu hora del vermut con producto auténtico, en el directorio de La Plaza estamos mapeando las tiendas, restaurantes y supermercados donde puedes encontrar lo que necesitas. Desde las aceitunas Espinaler y las conservas Ortiz en World Market hasta tiendas especializadas.

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